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sábado, 8 de enero de 2011

El tiempo, la flecha del tiempo y la causalidad

Con respecto al debate sobre la “flecha del tiempo”, tengo mi particular opinión, naturalmente derivada de cómo concibo el tiempo, que paso a exponer de inmediato:

Como habrán podido apreciar los temerarios lectores y contertulios que acuden a este blog, procuro cuando pienso, no meterme en la cabeza de un medieval, un romano imperial o un egipcio de cuando las pirámides. Prefiero situarme en el lugar de aquellos primeros sapiens cuya conciencia lógica y racional recién despertaba.

No creo que la primera intuición del sapiens sobre el tiempo fuese la misma de la que tenemos ahora después de todo nuestro bagaje cultural: de hecho estoy convencido que el propio concepto “tiempo”  fue muy posterior a los conceptos “antes” y “después”, por ejemplo.

En los tiempos remotos, antes de “darse cuenta” del tiempo, lo más seguro es que se dieran cuenta que era imposible comerse el mamut sin haberlo cazado antes. Antes. Antes era cazarlo. Después era comerlo. De igual manera antes era necesario salir a cazar para después cazar. Después. ¿Había manera de hacerlo a revés?

Pues no. Esa fuerte intuición, jamás refutada por experiencia alguna, dura hasta nuestros dias: la resultante de las operaciónes, requiere antes de las operaciones. De las operaciones podemos conseguir los resultados, pero ni el resultado parece que venga nunca solo, ni es posible conseguir el resultado antes y después hacer las operaciones.

Por ejemplo, comerse un plato de huevos fritos con chorizo y patatas, requiere una serie de acontecimientos (operaciones)  que siguen unas secuencias que no podemos invertir: sin cerdo antes no hay chorizo después, sin fuego y aceite antes no hay chorizo frito  despues y así todo. Luego del plato no podemos realizar la operación contraria y sacar de él un cerdo, una gallina y una mata de patatas.

En definitiva, sin saberlo, en ese momento el sapiens intuyó “la flecha del tiempo” y aunque el tiempo no formaba parte del repertorio de conceptos del ser humano, las cosas requerían sus pasos, unos antes y otros despues y esos pasos requerían un concreto sentido siendo el sentido contrario imposible.

Pero si nos paramos a mirar eso mismo está en la misma lógica y en la misma matemática que siguen el mismo sentido.

De un 3 mas un 2 , obtenemos necesariamente un 5. Pero ¿de un 5 obtenemos por necesidad un 3 y un 2. No: es la misma asimetría que la de la flecha del tiempo.

Asimetría que también observamos en el juego premisas-conclusión de la lógica: de la proposición “Sócrates es mortal” no se sigue (no conseguimos después) ni que “Sócrates es hombre” ni que “todos los hombres son mortales”. Sin embargo asentando antes las premisas, sí se sigue después la conclusión.

Otra vez el lenguaje nos da una pista: la palabra “luego” tiene una acepción lógica (Había allí una colilla encendida, luego acababan de fumar” o “pienso, luego existo”) y otra relativa al tiempo (“te lo explico luego”) sinónima de después.

Pienso que no es casualidad que una misma palabra (luego) sirva para expresar el después temporal y el en consecuencia lógico. Sería importante explorar si esto mismo, o cosa parecidas ocurren con las demás lenguas además del castellano. Juraría que sí.

Y aquí llegamos a una cuestión importante que es vinculo de las operaciones – premisas - antecedentes (que siempre van antes) con los resultados – conclusiones - consecuentes. (que van necesariamente después de aquellos). La verdadera flecha del tiempo.

De lo que deduzco si no estoy errado, que la intuición de la causalidad y la intuición del tiempo (en su sentido primigenio antes dedespués de) vinieron de la mano.

Hay mucho que hablar sobre esto, pero trataré de abreviar ahora y profundizar después en otros escritos: el sapiens descubrió más tarde los ciclos que eran secuencias de antes-después que se repetían. Por ejemplo, para que después viniera el día, antes era necesaria la noche, pero a su vez era necesario antes día para que después viniera la noche. Supongo que de ese suceder cíclico, surgió el contar, la aritmética, el tiempo como medida, los relojes… pero esto es otra historia. De momento me interesa más entrar en una cuestión fundamental:

El tiempo como una cosa independiente a lo que acontece, una especie de carro que nunca se detiene ocurra lo que ocurra, era algo totalmente impensable en aquellos tiempos remotos, y sin embargo conforme nos hicimos mas “listos”, dedujimos que eso era así y así nos lo creímos durante muchos miles de años. Los relojes, los cronómetros y los ciclos naturales nos lo confirmaban: el tiempo “pasaba y pasaba” de igual manera aquí que allá y además se podía cortar en rodajas (instantes) donde cada acontecimiento tenía su sitio preciso.

Pero la intuición de nuestros ancestros era la buena, y fue al inicio del siglo XX cuando la ciencia nos hizo comprender, o al menos nos dio todas las pistas para comprender que esa noción del tiempo era más una metáfora que una realidad. Einstein vio muy claro y así demostró que la noción de simultaneidad no tiene sentido. No existe una cosa tal como “en el preciso instante que yo comía, tu estabas en el cine” como si todos estuviésemos inmersos en ese algo llamado tiempo. Aunque no lo sabíamos, no sólo el éter cayó en aquel momento, También el tiempo (y el espacio, que van de la mano) así concebido. Tanto lo uno como lo otro eran artificios mentales muy útiles para establecer marcos de referencia sobre los que sumar y restar para explicar las cosas, pero sólo artificios que dejaron de funcionar en cuanto quisimos entrar en las profundidades del cosmos y la naturaleza.

El problema es que, entre tanto, esos artificios (especialmente los del tiempo y el espacio) se convirtieron en una nueva intuición fuertemente arraigada.  

Pero con todo, no fué la Relatividad la que dió el golpe final: al fin y al cabo todo parecía a salvo si nos encontrábamos en un mismo sistema inercial, en un mismo marco de referencia. El verdadero golpe lo dio, a mi entender, la mecánica cuántica.

La mecánica cuántica nos colocó otra vez al principio de la histora: hay cosas que pasan antes y son consecuentes de otras que pasan después y que son sus consecuencias. ¿Entre medias? Entre medias no podemos hablar de un tiempo que lo rellena. Sabemos dónde y cuándo sale el fotón  y sabemos cuándo y dónde el fotón ha llegado, pero no hay nada como “el camino que recorrió el fotón en cada uno de los instantes intermedios” No hay camino porque no hay “instantes” intermedios. Mientras el fotón no deja rastro en la historia (no deja consecuencias), no podemos hablar ni de tiempo ni de “dónde estaba”, es decir, tampoco de espacio. Simplemente no tiene sentido. La teoría cuántica y los experimentos que la corroboran nos lo demuestran de manera tozuda.

¿Por dónde pasó el fotón en el experimento de la doble rendija de Young antes de chocar contra la placa? ¿Qué camino siguió en realidad en el experimento  del detector de bombas de Elitzur-Vaidman? ¿cómo de separados estaban los electrones y qué ocurría justo antes de que a Alice (o a Bob) se le ocurriera mirar por alguna de sus propiedades en el experimento ERP?  

Son preguntas carentes de sentido y sólo se lo buscamos para poder encajar lo que vemos con esa intuición de tiempo (y con ella la del espacio) que durante milenios fuimos forjando.

Podría enrollarme todavía más pero creo que por ahora vale.

(Pido disculpas por lo desestructurado de los textos y mi descuido por las formas. Los escribo de golpe  y según me salen de la azotea. No es por falta de consideración, es que no sé hacerlo de otra manera)

12 comentarios:

máster profesorado dijo...

Me ha parecido muy interesante tu reflexión, procuraré seguir tu blog

trivial dijo...

He llegado a este blog desde meneame y estoy muy de acuerdo en tu exposición, es algo que yo también había estado pensando en alguna ocasión

Anónimo dijo...

Quizás te interese este documento (Relatividad Especial sin Retrocausalidad)

http://www.dominguez-montes.com/fisica.html

Iñiguez dijo...

Gracias por los comentarios de Master, trivial y anónimo. Eché un ojo al link y me pareció muy interesante. Lo leeré con la atención que seguro se merece.

Anónimo dijo...

El tiempo es la sustancia de la vida, ya te contaré de donde viene la frase. Muy bueno

Nuria Caballero dijo...

Hola,

Pensando en la flecha del tiempo, leí ayer algo que seguro no podría repetir, pero hablaba de una dimensión del espacio-tiempo para mí desconocida, y fue aquí donde me encontré con mi personal Eureka: hablaba del espacio-tiempo como algo 'curvo'.

Esta nueva dimensión 'curva' del espacio-tiempo me descoloca en mi convencional idea del tiempo y su disposición física en línea de avance, en forma de flecha, hacia una dirección concreta, vectorial, progresiva. ¡¡Es que el tiempo también podría ser curvo!!...dios santo…Es que la idea de algo curvo (con sus concavidades y convexidades) me lleva a pensar en que también podría ser 'regresivo', (estoy posiblemente partiendo de una premisa falsa, pero, de momento, la doy por buena).

Si esta fantástica novedad en la que el tiempo podría ser curvo y regresivo fuera así, podríamos decir que el tiempo podría avanzar y retroceder en sí mismo, en múltiples y diferentes formas. El ‘presente’ sería una mera tangente a la curva.

Pienso algunas veces en la 'máquina del tiempo' y cómo sería iniciar un camino hacia atrás o hacia adelante en el tiempo. La idea de que éste pudiera ser curvo, me deriva a una completa transformación de conceptos preconcebidos: yo siempre he pensado que el tiempo es una magnitud fidedigna, existente y cuantificable. Cuando pienso en los cuerpos esféricos y sus infinitos radios, también, con esta nueva idea, pienso que el tiempo podría ser tan infinito en su curvatura, que podríamos vivir siempre en un permanente tiempo indefinible, engañoso, sinuoso, de ida y vuelta, solo expresable como la suma o resta de infinitas tangentes, pero difícilmente predecible y muy posiblemente inexistente… Ahora mismo no soy capaz de interpretarlo y menos, de demostrarlo ni de dibujarlo. Requiere una abstracción de la que ahora no soy capaz (creo que me he perdido en mi propia espiral…)

Seguiré dándole vueltas (y nunca mejor dicho) a este concepto tan ‘tonto’ que me ha capturado. Sólo quería dejarlo aquí, por si existiera alguna salida a este vórtice cerebral en el que he entrado.

Pido disculpas por el ‘petardo mañanero’ y por el aburrimiento que la lectura de esta insensatez pudiera causar.

Saludos de una western fan del far west.

Iñiguez dijo...

Nuria:
Yo entiendo "el tiempo" así, en general como una especie de marco que nos hemos fabricado para entender las cosas que pasan. Coincido con Einstein que es una mera ilusión. Seguiré, en próximos textos a modo de (contradictoria) historia prehistórica, tratando de explicar como yo lo veo.
Un saludo.

Nube dijo...

Interesante reflexión. Adjunto link a artículo que puede interesar: "Scientists find evidence for 'chronesthesia,' or mental time travel". Siento que esté en ingles...

http://www.physorg.com/news/2010-12-scientists-evidence-chronesthesia-mental.html

Iñiguez dijo...

Gracias, Nube por tu link y tu interés. Soy mono-lingue, así que trataré de entenderlo mediante alguna traducción automática.

Nube dijo...

Solo recomendar un libro de física, (en ingles también llamada filosofía natural) que acabo de leer. Menciona a Leibniz, y no tiene formulas. Se llama "The Elegant Universe" y es de Brian Greene.
No se si esta editado traducido al castellano, pero según google esta on-line y para descargar en algún sitio: http://www.programaswarez.com/ebooks-gratis/48161-descargar-libro-el-universo-elegante-supercuerdas-brian-green.html

Iñiguez dijo...

Buscaré el libro, nube, a ver si lo encuentro en cristiano. Muchas gracias.

Nuria Caballero dijo...

'Cinco minutos bastan para soñar toda una vida. Así de relativo es el tiempo' ~ Mario Benedetti

Abrazos.
Nuria

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